
Octubre fue un mes complicado para el S&P 500 tradicional: perdió cerca de 1% entre la volatilidad, la incertidumbre sobre la inflación, la política de la Fed y las elecciones de medio término. Pero aquí está el dato que cambia la foto: si esas mismas 500 acciones se ponderan con una metodología distinta a la capitalización de mercado, los resultados fueron radicalmente diferentes. El Invesco S&P 500 Equal Weight ETF (RSP) ganó cerca de 5% en el mes, superando al índice tradicional por casi 6 puntos porcentuales — una de las brechas mensuales más amplias que ese fondo ha registrado jamás frente al S&P 500.
En detalle
La explicación de la brecha no es magia: es rotación sectorial. Según el análisis, el extraordinario desempeño del RSP en octubre fue resultado de una rotación del mercado que sacó dinero de las grandes tecnológicas y lo llevó hacia sectores más defensivos y de valor, como energía, salud y servicios públicos. Los datos de State Street Investment Management lo confirman: en el último mes, la tecnología perdió cerca de 12% de su valor, mientras que el consumo básico y la salud ganaron cada uno más de 11%. Con ese viento de cola, el mismo universo de acciones rindió distinto según la receta.
La versión de ponderación igualitaria (RSP) no solo ganó 5% en octubre: también atrajo $780 millones en activos nuevos durante el mes, elevando sus entradas netas de 2026 a $14.200 millones. En lo que va del año acumula un 15% de retorno. La mecánica es simple: ponderar las 500 acciones por igual mitiga el riesgo de concentración en las megacaps y cambia por completo el perfil sectorial, porque las empresas más pequeñas del índice pesan más que en la versión tradicional.
El Invesco S&P 500 Revenue ETF (RWL) ofrece otra receta: pondera por los ingresos de cada compañía en los últimos doce meses y limita la exposición a una sola acción al 5%. El resultado es un portafolio inclinado hacia el valor de gran capitalización, con exposiciones sectoriales muy distintas a las del S&P 500 tradicional. En octubre ganó un sólido 4,3% —más de 5 puntos porcentuales por encima del índice— y sus ganancias del año ya superan el 18%.
El Tema S&P 500 Historical Weight ETF (DSPY) asigna a cada acción su peso histórico promedio de los últimos 35 años. La estrategia ataca la concentración excesiva del índice actual, aunque mantiene una alineación sectorial más parecida a la tradicional. En octubre apenas terminó positivo con 0,35% —superando al S&P 500 por poco más de un punto— y acumula más de 13% en el año.
Y mientras tanto, el apetito por el riesgo no flaqueó: los ETFs recibieron más de $204.000 millones en activos netos en octubre, el mayor monto mensual desde los $228.900 millones de diciembre pasado. Los ETFs de acciones captaron más de $120.000 millones, liderados por los de EE. UU. El Vanguard S&P 500 ETF (VOO) sumó otros $23.700 millones y el State Street SPDR Portfolio S&P 500 ETF (SPYM) otros $9.900 millones: entre los dos superan los $180.000 millones en entradas en 2026, y cada uno acumula cerca de 11% en el año, a pesar de haber perdido casi 1% en octubre.
La conclusión de la pieza es directa: al entrar en noviembre y el cuarto trimestre —un periodo históricamente fuerte para las acciones y los flujos—, la metodología de construcción del índice pesa tanto como las acciones que contiene. El mismo universo, recetas distintas, resultados distintos.
Nuestro análisis
Este es el tipo de dato que confirma lo que enseñamos en la academia: el dinero no se queda quieto, rota. En octubre, esa rotación desde la tecnología hacia energía, salud y servicios públicos no fue un detalle técnico: fue la diferencia entre perder 1% y ganar 5% con las mismas 500 acciones. El equal weight no necesita adivinar qué acción va a subir; simplemente cambia la ponderación y deja que la rotación sectorial trabaje a su favor. Para el inversionista hispano que opera desde su cuenta, la lección es práctica: cuando compres «el mercado» con un ETF, pregúntate qué mercado estás comprando realmente — el que domina la tecnología o el que distribuye el riesgo por igual.
- Trade-off 1 — contexto: el equal weight brilla cuando la rotación favorece a los rezagados; en un mercado liderado por las megacaps tecnológicas, la versión tradicional gana. Por eso VOO y SPYM siguen acumulando flujos récord.
- Trade-off 2 — no todos los smart beta son iguales: RWL ganó 4,3% con su sesgo a valor, pero DSPY apenas 0,35%. La metodología importa tanto como la etiqueta.
- Para quién es: para quien le preocupa la concentración del S&P 500 en unas pocas tecnológicas y quiere exposición amplia a EE. UU. sin apostar todo a un puñado de nombres. Como siempre, esto no es una recomendación: son herramientas distintas para estilos distintos.
Mismo universo, distinto resultado: en octubre, la construcción del portafolio pesó más que las 500 acciones que lo componen.
Fuente: Same 500 Stocks, Different Returns: How Smart Beta Won October (ETF Trends)